Alabanza al Amanecer · Día 7
Salmos 31–35 — Gusten y vean
Lectura de unos 12 min · 107 v.
Recibir el perdón y gustar de la bondad de Dios.

Salmo 31
Al Músico principal: Salmo de David.
1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.
2Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
3Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
4Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
5En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
6Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado.
7Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias.
8Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.
9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.
10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
11De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí.
12He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido á ser como un vaso perdido.
13Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida.
14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
16Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.
17No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo.
18Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio.
19¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
20Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.
21Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
22Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
23Amad á Jehová todos vosotros sus santos: á los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia.
24Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento.
Salmo 32
Salmo de David: Masquil.
1BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.
3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.
4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)
5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
6Por esto orará á ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas á él.
7Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
8Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar: sobre ti fijaré mis ojos.
9No seáis como el caballo, ó como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, para que no lleguen á ti.
10Muchos dolores para el impío; mas el que espera en Jehová, lo cercará misericordia.
11Alegraos en Jehová, y gozaos, justos: y cantad todos vosotros los rectos de corazón.
Salmo 33
1ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza.
2Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio.
3Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo.
4Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha.
5El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
6Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
7El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos.
8Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo.
9Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió.
10Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
11El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
12Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí.
13Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres:
14Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.
15El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras.
16El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza.
17Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará.
18He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia;
19Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre.
20Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.
Salmo 34
Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése.
1BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca.
2En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán.
3Engrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una.
4Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
5A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron.
6Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias.
7El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
8Gustad, y ved que es bueno Jehová: dichoso el hombre que confiará en él.
9Temed á Jehová, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
10Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
11Venid, hijos, oidme; el temor de Jehová os enseñaré.
12¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
13Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
14Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
15Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias.
18Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
19Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová.
20El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
21Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
22Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.
Salmo 35
Salmo de David.
1DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.
2Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud.
4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
5Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose.
6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga.
7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma.
8Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga.
9Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud.
10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
11Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía;
12Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma.
13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.
14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban;
16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
18Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
19No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
20Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
23Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.
24Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí.
25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
26Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo.
28Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos
Reflexión
Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry
El Salmo 31 lo entrega todo. En él, el salmista encomienda su espíritu a Dios y reconoce que sus tiempos están en su mano. El Salmo 32, por su parte, nos habla del alivio de la confesión. David relata que mientras guardó silencio sobre su pecado, su cuerpo se consumía, pero cuando lo reconoció, el SEÑOR lo perdonó. El pecado oculto es una carga pesada; el pecado confesado es cubierto por la gracia.
El Salmo 34 nos invita a gustar y ver que el SEÑOR es bueno. Afirma que a los que le buscan no les falta ningún bien. Esto no es una promesa de facilidad, sino la promesa de Dios mismo, cercano a los quebrantados de corazón. Hoy, elige la mesa sencilla de su bondad en lugar del banquete de la autosuficiencia.
Práctica
Toma cinco minutos en silencio para confesar cualquier cosa sobre la que hayas guardado silencio. Luego, agradece a Dios en voz alta por su perdón.
Oración
Padre, mis tiempos están en tu mano. Confieso lo que he ocultado y recibo tu misericordia. Permíteme gustar de tu bondad hoy. Amén.
Notas de estudio
Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.
Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.
31:1-5
Las palabras de David muestran su dependencia de Dios en un momento de estrés. Dios es nuestra fortaleza, nuestra roca de protección, a quien debemos acudir cuando nos sentimos abrumados por la tentación y el peligro. Como sabemos que Él es una fortaleza tan grande para nosotros, podemos entregarle nuestra vida cada día con confianza.
31:14-18
El autor de este salmo compartió su confianza en que solo Dios podía librarlo de sus problemas. También se dio cuenta de que sin la ayuda de Dios sufriría una gran humillación. Dios es el único capaz de resolver nuestros problemas. Él está dispuesto a ayudarnos a vencer a las personas y las situaciones que alguna vez nos hundieron. Necesitamos asegurarnos de que Él esté en el centro de nuestras vidas.
32:1-4
Hacer restitución por nuestros fracasos pasados y reconciliar nuestras relaciones es una parte importante de nuestro crecimiento espiritual. Vemos en este salmo que sufrimos una culpa innecesaria al negarnos a confesar nuestro pecado. Como declaró David, podemos conocer un gran gozo cuando recibimos el perdón por nuestros pecados.
32:5-9
Al igual que David, necesitamos confesar nuestros pecados ante Dios y recibir el perdón. Al hacerlo, también damos un buen ejemplo a otros a quienes les cuesta admitir su pecado ante Dios. También liberamos nuestro corazón de las garras destructivas de la culpa y restauramos nuestra relación con Dios. Entonces podemos aprender a vivir en obediencia a la voluntad del Señor y responder voluntariamente a su instrucción.
34:1-7
Cuando experimentamos la liberación a través del poder de Dios, debería ser natural para nosotros alabarlo y compartir las buenas nuevas con los demás. Si nos importan otras personas que sufren como nosotros, sería egoísta no contar cómo encontramos ayuda. Jactarse de nuestro Dios y de la ayuda que nos ha dado es un tipo de jactancia que es bueno hacer. Descubriremos que este tipo de jactancia piadosa no solo animará a los demás, sino que también fortalecerá nuestra fe en Dios.
34:8-14
Si hemos pasado la vida confiando en nuestro propio juicio, puede que nos resulte difícil rendirnos a Dios y a su plan para nosotros. Pero si nos negamos a buscar la ayuda y la dirección de Dios, puede que nunca sepamos lo bueno que puede ser con nosotros. Él tiene el poder y la sabiduría que necesitamos para tener la victoria en nuestras luchas con el pecado y la tentación.
35:17-28
En este salmo, David expresó sentimientos de desesperación; le parecía que Dios se había olvidado de él. A veces nos sentimos de la misma manera, pero cuando llega el alivio, debemos, como David, animar a otros que tienen los mismos sentimientos de desesperación. Necesitamos clamar a Dios por su sabiduría y poder para que nos ayude a hacer lo correcto, sabiendo que Él nos oye cuando oramos.
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La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.