Alabanza al Amanecer · Día 5
Salmos 21–25 — El Pastor prepara una mesa
Lectura de unos 10 min · 82 v.
Confiar en el Pastor desde el valle hasta la mesa.

Salmo 21
Al Músico principal: Salmo de David.
1ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salud se gozará mucho.
2El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
3Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
4Vida te demandó, y dístele largura de días por siglos y siglos.
5Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.
6Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.
7Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
8Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
9Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
10Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.
11Porque trazaron el mal contra ti: fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
12Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
13Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu poderío.
Salmo 22
Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David.
1DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.
3Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste.
5Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.
6Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
7Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía.
9Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
10Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
12Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente.
14Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
15Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies.
17Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme.
18Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
19Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
20Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.
21Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
22Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.
23Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.
25De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
26Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.
27Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
28Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
30La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.
31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Salmo 23
Salmo de David.
1JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.
3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.
4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Salmo 24
Salmo de David.
1DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
2Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos.
3¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad?
4El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño.
5El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud.
6Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
10¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)
Salmo 25
Salmo de David.
1A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
2Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
3Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
5Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.
6Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas.
7De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
8Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
9Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.
10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
11Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
12¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
13Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.
14El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.
15Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red.
16Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
17Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.
18Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
19Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
20Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
21Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
22Redime, oh Dios, á Israel de todas sus angustias.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos
Reflexión
Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry
El Salmo 22 comienza con el clamor que Jesús oró desde la cruz, donde le pregunta a Dios por qué lo ha desamparado. Y termina con las naciones volviéndose al SEÑOR. Justo después de ese clamor viene el Salmo 23, el canto de confianza más amado de la Biblia. El orden es importante: el cuidado del Pastor no es ingenuo. Ha caminado por el valle de sombra de muerte.
El Salmo 24 pregunta quién puede subir al monte del SEÑOR, y el Salmo 25 responde con humilde dependencia, pidiéndole al SEÑOR que le muestre Sus caminos y le enseñe Sus sendas. El Pastor prepara una mesa, incluso en presencia de los enemigos. Hoy no estás solo en esa mesa.
Práctica
Ora el Salmo 23 lentamente, haciendo una pausa después de cada línea para nombrar dónde necesitas esa parte del cuidado del Pastor.
Oración
Buen Pastor, guíame hoy junto a aguas de reposo. Cuando camine por un valle oscuro, déjame sentir Tu vara y Tu cayado. Enséñame Tus sendas. Amén.
Notas de estudio
Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.
Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.
21:1-6
Al reflexionar honestamente sobre nuestra condición espiritual, nos damos cuenta de que nuestra fortaleza proviene de Dios cuando lo buscamos a través de la oración y la meditación en su Palabra. Él quiere darnos a cada uno de nosotros una vida que tenga valor y significado eternos. A medida que experimentamos tales bendiciones, comenzaremos a comprender que el verdadero gozo es un resultado de estar en la presencia de Dios. Esto debería motivarnos a pasar tiempo con Dios, buscándolo a través de la oración y la meditación en su Palabra. Necesitamos acercarnos a Él, no solo por lo que puede hacer por nosotros, sino por quién es Él.
22:1-5
Todos hemos experimentado sentimientos de abandono. Las palabras del primer versículo fueron repetidas por Jesucristo mientras estaba colgado en la cruz, lo que indica que incluso Él experimentó sentimientos de aislamiento de Dios Padre (ver Mateo 27:46; Marcos 15:34). Cuando nos sentimos separados de Dios, podemos sentir la tentación de cuestionar su existencia o dudar de que Él sea capaz de rescatarnos. En esos momentos, no debemos confiar en los sentimientos sino en los hechos. Debemos recordar quién es Dios y lo que ha hecho por su pueblo en el pasado.
22:6-11
Cuando las cosas no van bien, podemos sentirnos como un “gusano”, tal como le sucedió a David. Pero Dios se preocupa por nosotros y nos ayudará. Otros pueden burlarse de nosotros, dudando de que Dios realmente pueda salvarnos. Debemos ignorar a estas personas porque sabemos que Dios está ahí para rescatarnos. Él ha ayudado antes, desde nuestro nacimiento, y seguramente nos ayudará ahora.
22:12-21
Tenemos la ayuda de un Dios que comprende nuestro dolor. Jesucristo experimentó las condiciones más terribles que se puedan imaginar durante su vida terrenal y su muerte sacrificial en la cruz. Fue golpeado, crucificado y despojado de su dignidad. Jesús sabe cómo nos sentimos cuando sufrimos dolor físico y emocional. Él sabe lo que se siente al ser traicionado y rechazado por aquellos a quienes amaba. Él está con nosotros y nos ayudará cuando estemos sufriendo.
23:1-6
El Señor es nuestro pastor, y Él sabe lo que necesitamos mejor que nosotros mismos. Dios quiere que tengamos lo mejor para nosotros. Mientras confiemos en Él como nuestro pastor, Él nos guiará a lugares seguros. Él sabe cómo apartarnos de los lugares donde tropezaremos. Incluso cuando hemos caído, Él aún puede rescatarnos.
24:1-2
Algunos de nosotros podemos sentir que no hay poder lo suficientemente grande como para librarnos de las terribles circunstancias en las que hemos caído. En estos versículos, sin embargo, se nos muestra a un Dios que tiene suficiente poder para controlar el universo entero. Y sabemos por su Palabra que Dios ha provisto una manera para que nuestros pecados sean pagados y para que seamos librados de las garras del pecado.
25:1-7
Cuando depositamos nuestra fe en Dios, podemos confiar en que Él nos cuidará y nos ayudará a superar las cosas en nuestra vida que nos destruirían. Necesitamos pedirle que perdone nuestros pecados pasados y que nos muestre cómo vivir de acuerdo con su voluntad.
Sigue adelante
Sabiduría al Amanecer — Proverbios diariosRecursos del ministerioPedir oración
La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.