Alabanza al Amanecer

Alabanza al Amanecer · Día 4

Salmos 16–20 — Los cielos proclaman

Lectura de unos 13 min · 99 v.

Ver la gloria de Dios en la creación y en su palabra.

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Un artesano humilde dispone cuidadosamente planos y herramientas bajo un amplio cielo al amanecer.

Salmo 16

Michtham de David.

1GUÁRDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.

2Dijiste, oh alma mía, á Jehová: Tú eres el Señor: mi bien á ti no aprovecha;

3Sino á los santos que están en la tierra, y á los íntegros: toda mi afición en ellos.

4Multiplicaránse los dolores de aquellos que sirven diligentes á otro dios: no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.

5Jehová es la porción de mi parte y de mi copa; tú sustentarás mi suerte.

6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.

7Bendeciré á Jehová que me aconseja: aun en las noches me enseñan mis riñones.

8A Jehová he puesto siempre delante de mí: porque está á mi diestra no seré conmovido.

9Alegróse por tanto mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.

10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo vea corrupción.

11Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.

Salmo 17

Oración de David.

1OYE, oh Jehová, justicia; está atento á mi clamor; escucha mi oración hecha sin labios de engaño.

2De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.

3Tú has probado mi corazón, hasme visitado de noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste: heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.

4Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las vías del destructor.

5Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen.

6Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios: inclina á mí tu oído, escucha mi palabra.

7Muestra tus estupendas misericordias, tú que salvas á los que en ti confían de los que se levantan contra tu diestra.

8Guárdame como lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas,

9De delante de los malos que me oprimen, de mis enemigos que me cercan por la vida.

10Cerrados están con su grosura; con su boca hablan soberbiamente.

11Nuestros pasos nos han cercado ahora: puestos tienen sus ojos para echarnos por tierra.

12Parecen al león que desea hacer presa, y al leoncillo que está escondido.

13Levántate, oh Jehová; prevén su encuentro, póstrale: libra mi alma del malo con tu espada;

14De los hombres con tu mano, oh Jehová, de los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan el resto á sus chiquitos.

15Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare á tu semejanza.

Salmo 18

Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo:

1AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.

2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.

3Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

4Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.

5Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte.

6En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.

7Y la tierra fué conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.

8Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos.

9Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies.

10Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento.

11Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.

12Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.

13Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego.

14Y envió sus saetas, y desbaratólos; y echó relámpagos, y los destruyó.

15Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, á tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del viento de tu nariz.

16Envió desde lo alto; tomóme, sacóme de las muchas aguas.

17Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.

18Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas Jehová fué mi apoyo.

19Y sacóme á anchura: libróme, porque se agradó de mí.

20Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.

21Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.

22Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.

23Y fuí íntegro para con él, y cauteléme de mi maldad.

24Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.

25Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.

26Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.

27Y tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos altivos.

28Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.

29Porque contigo desharé ejércitos; y con mi Dios asaltaré muros.

30Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de Jehová: escudo es á todos los que en él esperan.

31Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios?

32Dios es el que me ciñe de fuerza, é hizo perfecto mi camino;

33Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas;

34Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero.

35Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado.

36Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no titubearon mis rodillas.

37Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos.

38Helos herido, y no podrán levantarse: cayeron debajo de mis pies.

39Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí.

40Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí á los que me aborrecían.

41Clamaron, y no hubo quien salvase: aun á Jehová, mas no los oyó.

42Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles.

43Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes: pueblo que yo no conocía, me sirvió.

44Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron;

45Los extraños flaquearon, y tuvieron miedo desde sus encerramientos.

46Viva Jehová, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el Dios de mi salud:

47El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos á mí.

48Mi libertador de mis enemigos: hicísteme también superior de mis adversarios; librásteme de varón violento.

49Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré á tu nombre.

50El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia á su ungido, á David y á su simiente, para siempre.

Salmo 19

Al Músico principal: Salmo de David.

1LOS cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos.

2El un día emite palabra al otro día, y la una noche á la otra noche declara sabiduría.

3No hay dicho, ni palabras, ni es oída su voz.

4Por toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.

5Y él, como un novio que sale de su tálamo, alégrase cual gigante para correr el camino.

6Del un cabo de los cielos es su salida, y su giro hasta la extremidad de ellos: y no hay quien se esconda de su calor.

7La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.

8Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.

9El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

10Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

11Tu siervo es además amonestado con ellos: en guardarlos hay grande galardón.

12Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.

13Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

14Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Salmo 20

Al Músico principal: Salmo de David.

1OIGATE Jehová en el día de conflicto; defiéndate el nombre del Dios de Jacob.

2Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.

3Haga memoria de todos tus presentes, y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)

4Déte conforme á tu corazón, y cumpla todo tu consejo.

5Nosotros nos alegraremos por tu salud, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: cumpla Jehová todas tus peticiones.

6Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: oirálo desde los cielos de su santidad, con la fuerza de la salvación de su diestra.

7Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.

8Ellos arrodillaron, y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.

9Salva, Jehová: que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.

Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos

Reflexión

Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry

El Salmo 16 descansa en un Dios que es nuestra porción y que nos muestra la senda de la vida. El Salmo 18 acumula nombres para Él: roca, fortaleza, libertador, escudo. Luego, el Salmo 19 dirige nuestra mirada al amanecer mismo; el salmista dice que el sol recorre su camino como un esposo que sale de su alcoba y que los cielos hablan un idioma que todas las naciones pueden entender.

Pero el mismo salmo pasa del cielo a las Escrituras. Nos enseña que la ley del SEÑOR restaura el alma y da sabiduría al sencillo. La creación nos muestra que Dios es glorioso; su palabra nos enseña cómo caminar con Él. El amanecer de hoy es un sermón; la lectura de hoy es una invitación.

Práctica

Sal un minuto al amanecer o al atardecer, mira hacia el cielo y ora con las palabras del último versículo del Salmo 19.

Oración

SEÑOR, Roca mía y Redentor mío, que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean gratas delante de ti hoy. Amén.

Notas de estudio

Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.

Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.

16:1-6

La fuerza y la seguridad provienen de Dios, porque Él es verdaderamente capaz de restaurarnos. Si buscamos a Dios como la fuente de nuestra fortaleza y alegría, Él nunca nos decepcionará. También podemos sacar fuerzas de otros que, como nosotros, están tratando de encontrar y hacer la voluntad de Dios.

17:1-5

Después de reflexionar sobre su corazón, David afirmó con confianza que no albergaba ningún pecado en su interior. Examinar honestamente nuestra condición espiritual es esencial para la renovación espiritual. Si nos negamos a hacerlo, encontraremos numerosos obstáculos que se interpondrán en el camino de nuestro crecimiento espiritual.

18:1-5

David escribió este salmo poco después de que Dios lo librara de sus enemigos. Dios es más que capaz de librarnos de aquellos que se oponen a Su voluntad, así como libró a David. Él es nuestra fuente de fortaleza, nuestra roca y Aquel en quien debemos confiar para recibir ayuda.

18:6-15

David usó imágenes vívidas en estos versículos para mostrarnos cuán seriamente Dios ayuda a quienes acuden a Él en busca de auxilio. David sabía que sería librado, no porque fuera fuerte o merecedor de la ayuda de Dios, sino porque Dios lo amaba y era lo suficientemente poderoso como para despertar a todas las fuerzas de la naturaleza para ayudarlo. Si Dios está de nuestro lado, ningún enemigo es demasiado grande. Siempre podemos experimentar la victoria dependiendo de la mano liberadora de Dios.

18:16-19

Cuando el salmista se dio cuenta de su impotencia y entregó su vida al Señor, Dios vino en su ayuda. Muchos de nosotros conocemos esta verdad como un principio teológico, pero también debemos experimentarla en nuestras propias vidas. Se nos da una clara advertencia en estos versículos. Nuestros enemigos o tentaciones siempre nos atacan cuando somos más vulnerables. Reflexionar honestamente sobre nuestra vida espiritual nos ayudará a ver cuáles son nuestras debilidades y cuándo es más probable que la tentación ataque. Entonces podemos entregar estas áreas a Dios y depender de Él para que nos ayude.

18:25-29

David reconoció el deseo de Dios de otorgar misericordia a aquellos que son misericordiosos con los demás y se arrepienten de sus pecados. Cuando estamos listos para admitir ante Dios y ante los demás nuestras faltas, y cuando mostramos misericordia a otros, Dios es misericordioso con nosotros. Nos hacemos un gran daño a nosotros mismos y a los demás cuando somos demasiado orgullosos para admitir nuestros fracasos. Tal orgullo nos impide buscar verdaderamente a Dios porque podemos tener miedo de ver la verdad y tener que confesarla. Pero Dios es rápido para ayudarnos a redirigir nuestro rumbo cuando reconocemos este tipo de orgullo como pecado.

18:30-36

David alabó a Dios por proteger a quienes buscaban Su ayuda. Dios nos protegerá si estamos dispuestos a admitir nuestras debilidades y depender de Él. Él nos dará el poder para hacer lo correcto en situaciones difíciles y nos dará la capacidad de caminar sin tropezar, incluso cuando el camino es resbaladizo.

18:43-50

Los éxitos que Dios nos da pueden convertirse en un fuerte estímulo para otros. Somos llamados a compartir nuestras victorias con los demás. Esto puede ser todo lo que se necesita para darles el valor de seguir adelante. Verán el poder transformador de Dios en nuestras vidas y comenzarán a esperar que Dios pueda hacer lo mismo por ellos. Debido a quién es Dios y lo que hace por nosotros, debemos darle gracias y alabanzas constantemente por la forma en que nos ayuda.

19:1-6

Nadie puede decir con razón que nunca ha oído hablar de Dios. Su poder se puede ver en todo nuestro mundo físico. Incluso el sol, aunque no usa palabras, declara cada día lo que Dios ha hecho. Todos los seres humanos se benefician del sol y, les guste o no, no pueden esconderse del mensaje que este declara a todo el mundo. Dios no es producto de nuestra imaginación. Él está con nosotros ahora mismo y desea ayudarnos.

19:7-11

Las leyes de Dios nos guían en la forma correcta de vivir. No son una carga que nos roba las cosas buenas de la vida (ver Mateo 11:29-30). En cambio, nos transforman, haciendo que reflejemos Su imagen con más brillo.

19:12-14

David le pidió a Dios que le revelara cualquier pecado oculto en su vida para poder ver la verdad. Era consciente de su necesidad de examinar honestamente su corazón y le pidió a Dios que lo ayudara. Tenemos una tendencia a estar ciegos a nuestros pecados. Necesitamos que Dios aclare nuestro pensamiento: que revele el pecado que obra su engaño dentro de nosotros y que nos impida hacer el mal deliberadamente. Cuando nuestros corazones están bien con Dios, nuestras acciones también lo estarán.

20:1-3

El salmista contaba con la presencia de Dios en todo momento para protegerlo, especialmente cuando sus problemas eran más intensos. Si Dios pudo ayudar a David con todos sus problemas, también puede protegernos a nosotros.

Lectura adicional de la fuente entregada

Artículos opcionales impresos junto a estos salmos. No son comentario de versículos.

Dios, danos hombres— Por Josiah G. Holland (1819–1881), novelista y poeta estadounidense

Dios, danos hombres. Un tiempo como este exige Mentes fuertes, corazones grandes, fe verdadera y manos dispuestas; Hombres a quienes la codicia de un cargo no destruya; Hombres a quienes el botín de un cargo no pueda comprar; Hombres que posean opiniones y una voluntad; Hombres que amen el honor; hombres que no mientan.

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La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.

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