Alabanza al Amanecer · Día 2
Salmos 6–10 — El SEÑOR ha oído mi lloro
Lectura de unos 11 min · 74 v.
Llevar el dolor honesto ante un Dios que escucha.

Salmo 6
Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David.
1JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues con tu ira.
2Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
3Mi alma asimismo está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
4Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; sálvame por tu misericordia.
5Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿quién te loará en el sepulcro?
6Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.
7Mis ojos están carcomidos de descontento; hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
8Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
9Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración.
10Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
Salmo 7
Sigaión de David, que cantó á Jehová sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamín.
1JEHOVÁ Dios mío, en ti he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;
2No sea que arrebate mi alma, cual león que despedaza, sin que haya quien libre.
3Jehová Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad;
4Si dí mal pago al pacífico conmigo, (hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
5Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela; y pise en tierra mi vida, y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
6Levántate, oh Jehová, con tu furor; álzate á causa de las iras de mis angustiadores, y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
7Y te rodeará concurso de pueblo; por cuyo amor vuélvete luego á levantar en alto.
8Jehová juzgará los pueblos: júzgame, oh Jehová, conforme á mi justicia y conforme á mi integridad.
9Consúmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; pues el Dios justo prueba los corazones y los riñones.
10Mi escudo está en Dios, que salva á los rectos de corazón.
11Dios es el que juzga al justo: y Dios está airado todos los días contra el impío.
12Si no se convirtiere, él afilará su espada: armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
13Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.
14He aquí ha tenido parto de iniquidad: concibió trabajo, y parió mentira.
15Pozo ha cavado, y ahondádolo; y en la fosa que hizo caerá.
16Su trabajo se tornará sobre su cabeza, y su agravio descenderá sobre su mollera.
17Alabaré yo á Jehová conforme á su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
Salmo 8
Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David.
1OH Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu gloria sobre los cielos!
2De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, á causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
3Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste:
4Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, que lo visites?
5Pues le has hecho poco menor que los ángeles, y coronástelo de gloria y de lustre.
6Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
7Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo;
8Las aves de los cielos, y los peces de la mar; todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
9Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
Salmo 9
Al Músico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David.
1TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.
2Alegraréme y regocijaréme en ti: cantaré á tu nombre, oh Altísimo;
3Por haber sido mis enemigos vueltos atrás: caerán y perecerán delante de ti.
4Porque has hecho mi juicio y mi causa: sentástete en silla juzgando justicia.
5Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás.
6Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; y las ciudades que derribaste, su memoria pereció con ellas.
7Mas Jehová permanecerá para siempre: dispuesto ha su trono para juicio.
8Y él juzgará el mundo con justicia; y juzgará los pueblos con rectitud.
9Y será Jehová refugio al pobre, refugio para el tiempo de angustia.
10Y en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
11Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.
12Porque demandando la sangre se acordó de ellos: no se olvidó del clamor de los pobres.
13Ten misericordia de mí, Jehová: mira mi aflicción que padezco de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte;
14Porque cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me goce en tu salud.
15Hundiéronse las gentes en la fosa que hicieron; en la red que escondieron fué tomado su pie.
16Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
17Los malos serán trasladados al infierno, todas las gentes que se olvidan de Dios.
18Porque no para siempre será olvidado el pobre; ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.
19Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las gentes delante de ti.
20Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
Salmo 10
1¿POR qué estás lejos, oh Jehová, y te escondes en el tiempo de la tribulación?
2Con arrogancia el malo persigue al pobre: serán cogidos en los artificios que han ideado.
3Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, y bendice al codicioso, á quien Jehová aborrece.
4El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.
5Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.
6Dice en su corazón: No seré movido en ningún tiempo, ni jamás me alcanzará el infortunio.
7Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude: debajo de su lengua, vejación y maldad.
8Está en las guaridas de las aldeas: en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están acechando al pobre.
9Acecha en oculto, como el león desde su cama: acecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndolo á su red.
10Encógese, agáchase, y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
11Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.
12Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres.
13¿Por qué irrita el malo á Dios? En su corazón ha dicho que no lo inquirirás.
14Tú lo tienes visto: porque tú miras el trabajo, y la vejación, para vengarle por tu mano: á ti se acoge el pobre, tú eres el amparo del huérfano.
15Quebranta el brazo del malo: del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles.
16Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruídas las gentes.
17El deseo de los humildes oíste, oh Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído;
18Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos
Reflexión
Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry
David está agotado de tanto gemir y no finge lo contrario. El Salmo 6 está empapado de lágrimas; sin embargo, termina con una serena confianza, declarando que el SEÑOR ha oído su lloro. Luego, el Salmo 8 eleva a este mismo hombre agotado a mirar la luna y las estrellas y a maravillarse de que Dios se acuerde de él. Los Salmos 9 y 10 mantienen la alabanza y la queja una al lado de la otra.
La fe en los Salmos no es la ausencia de dolor; es el dolor llevado ante la presencia de Dios. El SEÑOR es un refugio para los oprimidos y no olvida el clamor de los humildes. Si hoy te sientes invisible, no estás sin ser oído.
Práctica
Escribe una oración honesta a Dios sobre algo que te duela. Luego, debajo de ella, copia las palabras del Salmo 6:8: «Jehová ha oído la voz de mi lloro».
Oración
SEÑOR de gracia, Tú ves lo que llevo y oyes lo que no puedo expresar bien. Sé mi refugio hoy. Recuérdame que Tú te acuerdas de mí. Amén.
Notas de estudio
Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.
Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.
6:1-5
Hay momentos en que la vida trae angustia y momentos en que nosotros mismos traemos angustia a nuestras vidas por nuestro pecado o necedad. En momentos como estos, necesitamos derramar nuestro corazón ante Dios, confesando nuestros pecados, derramando nuestras penas e incluso nuestras quejas. Podemos invocar la misericordia de Dios y saber que Él escuchará el clamor honesto de nuestro corazón. Él nos rescatará y usará nuestras vidas para demostrar su misericordia.
6:6-10
Aunque estemos sufriendo mucho, podemos tener la confianza de que Dios responde a nuestras oraciones. Dios siempre escucha nuestras peticiones. Todos deberíamos ser tan audaces como David, quien proclamó la victoria inmediatamente después de terminar su oración. Cuando buscamos a Dios y le rendimos nuestras vidas, podemos orar con seguridad y declarar la victoria porque Dios mismo vencerá a nuestros enemigos.
7:3-10
David acudió a Dios para que lo defendiera de los juicios calumniosos de sus enemigos. Si estamos haciendo lo posible por evitar la tentación, podemos contar con que el Señor se encargará de quienes se nos oponen. Debemos odiar las cosas que Dios odia. Cuando elegimos el camino correcto, Dios promete ser nuestra defensa.
7:11-16
Dios es paciente, pero hay un límite en cuanto al tiempo que tolerará a quienes continúan rebelándose contra Él. Cuando elegimos vivir de maneras que se oponen al plan de Dios, descubriremos rápidamente que nuestros problemas solo empeoran cada vez más. Los planes que hacemos para lograr el éxito personal a expensas de otros nos destruirán al final. Solo caeremos presa de nuestras propias maquinaciones (ver 9:15).
8:3-9
Es asombroso darse cuenta de que el Dios que creó el universo en todo su imponente esplendor nos creó y nos considera la corona de toda la creación. Conocer la grandeza de nuestro Dios debería inspirarnos a buscarlo. Al ver la verdad de cómo nos ve Dios, cómo nos ama y nos ha llamado a ser su pueblo, debemos sentirnos animados. Debemos anhelar acercarnos más a Dios para que Él nos transforme en todo lo que nos creó para ser.
9:1-6
A medida que experimentamos la ayuda de Dios y comenzamos a cambiar nuestras vidas para mejor, tenemos la responsabilidad de compartir nuestra experiencia de renovación espiritual con los demás para que sus vidas también puedan ser cambiadas. Al pedirle a Dios que transforme nuestras vidas, otros verán lo que Dios ha hecho por nosotros y recibirán el don de la esperanza. Incluso nuestras luchas pueden ser una fuente de aliento y guía para otros si nos rendimos a Dios en medio de ellas y dejamos que otros vean cómo Dios redirige el curso de nuestras vidas.
9:7-14
David alabó a Dios por liberarlo de enemigos poderosos. Dios es misericordioso; siempre está dispuesto a ayudar a los que son oprimidos por sus enemigos. En el tiempo perfecto de Dios, encontrarán consuelo y aliento si ponen su confianza en Él. Como Dios nunca abandona a los que confían en Él, debemos alabarlo y decirles a los demás que nos ha rescatado.
9:15-20
Las personas que ponen trampas para otros, finalmente quedarán atrapadas ellas mismas. Tales personas no tienen éxito a la larga. Aquellos que se dan cuenta de que necesitan la ayuda de Dios y se vuelven a Él la recibirán. Si pensamos que tenemos el control de nuestro propio destino y el de los demás, nos espera una terrible sorpresa. Un día Dios intervendrá y demostrará quién está realmente en control.
10:1-11
A veces Dios parece lejano cuando la tentación de pecar es fuerte. En verdad, Él nunca está lejos de nosotros. Podemos pensar que los que hacen el mal nunca son atrapados, pero en realidad se dirigen a los problemas; simplemente aún no lo reconocen. Puede parecer que les va bien, pero esta es solo la forma en que aparentan las cosas. Debemos asegurarnos de que el éxito aparente de los demás no nos aleje del plan de Dios para nuestras vidas.
10:13-18
Incluso cuando parece que Dios es ciego a las malas acciones de los demás, podemos estar seguros de que un día responderá con juicio. Aquellos que arrastran a otros al pecado serán juzgados con dureza por Dios (ver Lucas 17:1-2). A veces Dios obra silenciosamente tras bastidores, ayudando a aquellos que admiten la realidad de sus situaciones a superar los enemigos y problemas que enfrentan.
Lectura adicional de la fuente entregada
Artículos opcionales impresos junto a estos salmos. No son comentario de versículos.
Alabando a Dios de la A a la Z
En las traducciones al español no se puede apreciar, pero varios salmos son en realidad acrósticos, en los que cada estrofa (o línea) comienza con la siguiente letra del alfabeto hebreo.
Salmos 9–10 (que originalmente eran un solo salmo); Salmo 25; Salmo 34; Salmo 37; Salmo 111; Salmo 112; Salmo 119; Salmo 145.
EJEMPLO DE UN ACRÓSTICO EN LOS SALMOS: Las primeras ocho líneas del Salmo 119 comienzan con la primera letra del alfabeto hebreo, álef. Las siguientes ocho líneas comienzan con la segunda letra, bet. Este patrón continúa por un total de 176 versículos, hasta completar el alfabeto hebreo.
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La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.