Alabanza al Amanecer

Alabanza al Amanecer · Día 28

Salmos 136–140 — Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón

Lectura de unos 9 min · 80 v.

Una invitación a que Dios nos conozca, nos pruebe y nos guíe.

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Un comerciante honrado pesa el grano con cuidado en una balanza equilibrada en un antiguo mercado.

Salmo 136

1ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

2Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.

3Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.

4Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.

5Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.

6Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia;

7Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia;

8El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia;

9La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.

10Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia.

11Al que sacó á Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;

12Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.

13Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia;

14E hizo pasar á Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia;

15Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia.

16Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.

17Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;

18Y mató reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;

19A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre es su misericordia;

20Y á Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;

21Y dió la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;

22En heredad á Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.

23El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;

24Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.

25El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre es su misericordia.

26Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.

Salmo 137

1JUNTO á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.

2Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.

3Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:

4Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?

5Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.

6Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.

7Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

8Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.

9Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.

Salmo 138

Salmo de David.

1ALABARTE he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.

2Encorvaréme al templo de tu santuario, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.

3En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.

4Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca.

5Y cantarán de los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande.

6Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.

7Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.

8Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

Salmo 139

Al Músico principal: Salmo de David.

1OH Jehová, tú me has examinado y conocido.

2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.

3Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos.

4Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano.

6Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.

7¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿y adónde huiré de tu presencia?

8Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.

9Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar,

10Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.

11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante á mí.

12Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

15No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra.

16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

17Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!

18Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo.

19De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos pues de mí, hombres sanguinarios.

20Porque blasfemias dicen ellos contra ti: tus enemigos toman en vano tu nombre.

21¿No tengo en odio, oh Jehová, á los que te aborrecen, y me conmuevo contra tus enemigos?

22Aborrézcolos con perfecto odio; téngolos por enemigos.

23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:

24Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

Salmo 140

Al Músico principal: Salmo de David.

1LÍBRAME, oh Jehová, de hombre malo: guárdame de hombre violento;

2Los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas.

3Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)

4Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, presérvame del hombre injurioso; que han pensado de trastornar mis pasos.

5Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red junto á la senda; me han puesto lazos. (Selah.)

6He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

7Jehová Señor, fortaleza de mi salud, tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.

8No des, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)

9En cuanto á los que por todas partes me rodean, la maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

10Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, en profundos hoyos de donde no salgan.

11El hombre deslenguado no será firme en la tierra: el mal cazará al hombre injusto para derribarle.

12Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos.

13Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.

Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos

Reflexión

Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry

El Salmo 136 repite veintiséis veces que su gran amor perdura para siempre. El Salmo 137 es un lamento junto a los ríos de Babilonia, y el Salmo 138 da gracias de todo corazón. Luego, el Salmo 139 se maravilla de que Dios sabe cuándo nos sentamos y nos levantamos, que para Él la oscuridad no es oscura, y que hemos sido creados de forma admirable y maravillosa.

Este salmo concluye con una valiente invitación en la que el salmista le pide a Dios que lo examine y conozca su corazón, que lo ponga a prueba y conozca sus pensamientos. Le pide que vea si hay en él algún camino de perversidad y que lo guíe en el camino eterno. Una balanza justa comienza con un corazón sincero delante de Dios.

Práctica

Ora lentamente con las palabras del Salmo 139:23–24, luego siéntate en silencio y escucha. Anota todo lo que el SEÑOR traiga a tu mente.

Oración

SEÑOR, Tú me has examinado y me conoces. Prueba mi corazón, muéstrame lo que te entristece y guíame por el camino eterno. Amén.

Notas de estudio

Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.

Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.

136:16-26

A veces, andar por la vida puede ser como una caminata solitaria por un desierto. Pero Dios puede sacarnos del desierto si estamos dispuestos a entregarle nuestras vidas. Él nunca nos abandonará, porque «su fiel amor es para siempre».

138:6-8

Dios responde favorablemente a la humildad; se opone a los orgullosos, que creen no tener necesidad de Él. Cuando permanecemos humildes y buscamos su rostro, Él se apresura a renovar nuestras fuerzas y a ayudarnos contra nuestros enemigos. Él nunca nos fallará, porque es bueno.

139:6-12

Dios está en todas partes. Nunca podríamos huir de Él aunque lo intentáramos. Tal conocimiento debería impedir que caigamos en pecado y animarnos a seguirlo, sabiendo que Él está allí para ayudarnos. Así como Él no está limitado por el espacio, tampoco lo está por el tiempo. Él trabaja con nosotros día y noche para fortalecernos y animarnos.

139:13-18

Estos versículos revelan un hecho emocionante: ¡cada uno de nosotros es una creación asombrosa, maravillosamente hecha! Más que eso, ¡Dios está pensando en nosotros en todo momento! Cada vez que nos vemos a nosotros mismos como si no tuviéramos valor, no estamos viendo la verdad. Necesitamos empezar a vernos como Dios nos ve. Cuando vemos la verdad de que fuimos maravillosamente hechos por Dios mismo, nos sentiremos animados a entregarle nuestras vidas para que Él pueda transformarnos en las personas que nos creó para ser.

140:1-5

Necesitamos la protección de Dios contra aquellos que podrían causar nuestra caída. A algunas personas les gusta provocar problemas y pueden intentar desviarnos. Necesitamos que Dios nos guarde de caer en sus trampas ocultas. Nunca escaparemos totalmente del canto de sirena del pecado en esta vida. Nunca estamos completamente fuera de la zona de peligro mientras vivamos en estos cuerpos humanos. Por estas razones, debemos comprometernos a permanecer cerca de Dios, el único que puede mantenernos a salvo. También debemos rendir cuentas a otros que están comprometidos a obedecer la Palabra de Dios y a ayudarnos a hacer lo mismo.

Lectura adicional de la fuente entregada

Artículos opcionales impresos junto a estos salmos. No son comentario de versículos.

Su fiel amor perdura para siempre— Por J. Hudson Taylor (1832–1905), misionero pionero británico en China

Salmo 136: Su fiel amor perdura para siempre.

Todos los grandes de Dios han sido hombres débiles que hicieron grandes proezas para Dios porque contaron con Su fidelidad.

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La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.

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