Alabanza al Amanecer

Alabanza al Amanecer · Día 15

Salmos 71–75 — Bueno es estar cerca de Dios

Lectura de unos 11 min · 105 v.

Encontrar a Dios como nuestra porción cuando la vida parece injusta.

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Un anciano justo escucha por igual a un vecino rico y a un vecino pobre en la puerta de una antigua ciudad.

Salmo 71

1EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.

2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.

3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

4Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.

6Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.

7Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.

8Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

9No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,

11Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.

12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.

13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

14Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.

15Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.

16Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.

17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.

19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?

20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

21Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.

22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.

23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.

24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.

Salmo 72

Para Salomón.

1OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.

2El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.

3Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.

4Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.

5Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.

6Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.

7Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

8Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.

9Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.

10Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.

11Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.

12Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.

13Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.

14De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.

15Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.

16Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

17Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.

18Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.

19Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

20Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

Salmo 73

Salmo de Asaph.

1CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.

2Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

3Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.

4Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.

5No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.

6Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.

7Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.

8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.

9Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.

10Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.

11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?

12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;

14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.

15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:

16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,

17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.

18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

19¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.

20Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

21Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.

22Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.

23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.

24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.

28Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

Salmo 74

Masquil de Asaph.

1¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?

2Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, cuando redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sión, donde has habitado.

3Levanta tus pies á los asolamientos eternos: á todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.

4Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas.

5Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.

6Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.

7Han puesto á fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.

8Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

9No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

10¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

11¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿por qué la escondes dentro de tu seno?

12Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra.

13Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.

14Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos.

15Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.

16Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol.

17Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste.

18Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

19No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

20Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.

21No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

22Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

23No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Salmo 75

Al Músico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cántico.

1ALABARÉMOSTE, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu nombre: cuenten tus maravillas.

2Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente.

3Arruinábase la tierra y sus moradores: yo sostengo sus columnas. (Selah.)

4Dije á los insensatos: No os infatuéis; y á los impíos: No levantéis el cuerno:

5No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz erguida.

6Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento.

7Mas Dios es el juez: á éste abate, y á aquél ensalza.

8Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino es tinto, lleno de mistura; y él derrama del mismo: ciertamente sus heces chuparán y beberán todos los impíos de la tierra.

9Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: los cuernos del justo serán ensalzados.

Texto bíblico: Reina-Valera 1909 (RV1909) — eBible.org. Dominio público. Derechos

Reflexión

Una reflexión original de Fall 7 Rise 8 Ministry

El Salmo 71 es una oración para los últimos años de vida, en la que se pide no ser rechazado en la vejez. El Salmo 72 ora por un rey que juzgará a los pobres con justicia. Luego, el Salmo 73 cuenta la historia honesta de un hombre que casi resbaló porque envidiaba la prosperidad de los arrogantes.

El punto de inflexión llega cuando el salmista entra en el santuario de Dios. En la presencia de Dios, él ve el fin de las cosas y confiesa que no tiene a nadie en el cielo sino a Dios, y que para él es bueno acercarse al SEÑOR. La envidia se desvanece cuando Dios se convierte en nuestra porción para siempre.

Práctica

Si hoy te estás comparando con alguien, escribe el Salmo 73:25–26 y dale gracias a Dios por ser tu porción.

Oración

SEÑOR, Tú sostienes mi mano derecha. Cuando envidio a otros, tráeme de vuelta a Tu presencia. Mi carne y mi corazón podrán desfallecer, pero Tú eres mi porción para siempre. Amén.

Notas de estudio

Every Man’s Bible — notas de estudio proporcionadas — De las notas de estudio de la Every Man’s Bible, tal como se entregaron al ministerio. Se presentan aparte de la reflexión original del ministerio.

Traducción al español de las notas originales en inglés, preparada con ayuda de IA para este ministerio. No es una edición oficial en español de la Every Man’s Bible ni ha sido revisada por personas.

71:9-12

Todos enfrentamos tiempos difíciles. Mientras luchamos con las dificultades de la vida, nuestra fuerza a menudo se agota hasta su nivel más bajo posible. Durante estos tiempos de debilidad, debemos buscar a Dios para obtener fortaleza. Él es capaz de superar incluso los problemas más devastadores.

72:12-14

Dios actúa en favor de quienes no tienen poder para liberarse de sus problemas. También ayuda a quienes sufren grandes cargas y no tienen otra fuente de ayuda. Él tiene un gran amor y compasión por los necesitados. Con la ayuda de Dios, siempre hay esperanza. Él tiene el poder de superar cualquiera de los problemas que enfrentamos.

73:13-20

El salmista había comenzado a preguntarse si valía la pena seguir el plan de Dios. Le parecía que los malvados eran felices y prósperos. No parecía tener sentido. Sin embargo, en estos versículos, el salmista recobró el juicio. A fin de cuentas, los caminos de Dios prevalecerán. Seríamos sabios si siguiéramos su plan, sin importar cuán difícil nos pueda parecer en el presente.

73:21-24

El salmista había comenzado a pensar que Dios era injusto y le costaba mucho creer que Dios fuera amoroso y bueno. Sin embargo, en estos versículos, se dio cuenta de lo necio que había sido. Dios estaba esperando para restaurar su relación con el salmista que dudaba. Si no podemos creer que Dios es bueno, tendremos miedo de entregarle nuestras vidas. Al igual que el salmista, necesitamos darnos cuenta de que Dios sí nos ama y que su plan para nosotros es lo mejor.

74:12-23

Dios ha demostrado una y otra vez ser un Dios que puede librarnos. Por lo tanto, podemos clamar a Él y confiar en que es capaz de superar todos los problemas que enfrentamos. Él será fiel, cuidándonos incluso mientras caminamos por los valles más oscuros de esta vida.

75:1-5

El orgullo es un enemigo poderoso. Nos impide volvernos a Dios y nos hace pensar que controlamos nuestro destino. Un día Dios traerá juicio contra los orgullosos y arrogantes. Fuimos creados por Dios para encajar en su plan para el universo creado. Debemos tener siempre cuidado de reconocer nuestra dependencia de Él.

75:6-10

El salmista entendió que era Dios quien exalta a una persona y humilla a otra. Su promesa de castigar a los malvados se da primero para advertir a la gente que se aleje de su maldad y luego para asegurar a quienes sufren a manos de los malvados que Dios no los ha olvidado.

Lectura adicional de la fuente entregada

Artículos opcionales impresos junto a estos salmos. No son comentario de versículos.

Cantos para todas las épocas — Asaf

CUANDO PIENSAS EN «MÚSICA», ¿quién te viene a la mente? ¿Mozart? ¿Bach? ¿Goodman? ¿Bachman Turner Overdrive? ¿Sibelius? ¿Sinatra?

Probablemente no nombraste a Asaf, pero habría sido un digno candidato. Este antiguo maestro del canto legó al mundo no solo su obra, sino también un grupo fiel de músicos que continuaron su legado durante mucho tiempo.

La Biblia menciona por primera vez a Asaf como el «asistente principal» de «Hemán el músico». El rey David asignó a estos levitas para «dirigir la música en la casa del SEÑOR», junto con sus hijos (1 Crónicas 6:31-39). Cuando el arca del pacto se trasladó a Jerusalén por primera vez, Asaf estaba entre los que hacían sonar los címbalos de bronce (1 Crónicas 15:19). Poco después de este evento, Asaf fue ascendido y se convirtió en el líder de la adoración de Israel (1 Crónicas 16:5).

En al menos una ocasión, David le entregó un canto de adoración que había escrito a Asaf y a su equipo para que lo interpretaran (1 Crónicas 16:7). Durante muchos años, Asaf «anunciaba los mensajes de Dios al son de liras, arpas y címbalos» (1 Crónicas 25:1). Él, sus hijos y sus compañeros «estaban instruidos para cantar al SEÑOR, y todos eran músicos expertos: doscientos ochenta y ocho en total» (1 Crónicas 25:7).

Sin embargo, Asaf era mucho más que un músico profesional. Cientos de años después de la muerte de Asaf, Ezequías, el decimocuarto rey de Judá, ordenó a sus propios líderes de adoración «que alabaran al SEÑOR con los salmos escritos por David y por Asaf el vidente» (2 Crónicas 29:30). Los títulos en los Salmos nombran a Asaf como el autor de una docena de cantos (Salmos 50; 73–83), y sin embargo, al menos tres de las composiciones (Salmos 74; 79; 80) parecen haber sido escritas siglos después por sus descendientes. Aparentemente, Asaf ejerció una influencia tan fuerte que su música y su mensaje perduraron mucho después de su muerte.

¿Fue esto simplemente un efecto secundario agradable pero no intencionado de una vida piadosa? De ninguna manera. Asaf tuvo la intención de que su influencia lo sobreviviera. Escucha parte de uno de sus cantos: «Les enseñaré lecciones escondidas de nuestro pasado, historias que hemos oído y conocido, que nos transmitieron nuestros antepasados. No esconderemos estas verdades a nuestros hijos; le contaremos a la próxima generación sobre los gloriosos hechos del SEÑOR, sobre su poder y sus maravillosas obras. […] Para que cada generación ponga de nuevo su esperanza en Dios» (Salmo 78:2-4, 7).

Asaf advirtió a sus hijos y a sus compatriotas israelitas que no envidiaran la prosperidad de los malvados, como él mismo hizo neciamente en una ocasión (Salmo 73). Exaltó el poder y la majestad de Dios (Salmo 76) y clamó con profundo dolor pidiendo liberación (Salmo 77). Aconsejó severamente a sus compatriotas que evitaran coquetear con dioses extraños (Salmo 81), reprendió a los jueces injustos (Salmo 82) y suplicó a Dios que destruyera a los enemigos de Israel (Salmo 83).

Asaf dejó un tremendo legado, no solo de música, sino también de deleite en Dios. Él demuestra que un hombre fiel puede tener un impacto positivo en su familia por generaciones.

EL PUNTO: Tu influencia puede perdurar mucho después de tu muerte.

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La reflexión, la práctica y la oración de esta página se tradujeron del original en inglés del ministerio con ayuda informática. El texto bíblico es la edición original indicada arriba y nunca se traduce automáticamente.

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